Skip to main content

Las alpargatas son el calzado del verano por excelencia: ligeras, frescas y llenas de carácter mediterráneo. Pero después de días en la playa, el mercado o el paseo nocturno, llega inevitablemente la pregunta: ¿cómo se lavan correctamente sin que pierdan la forma, encoja el yute o desaparezca ese color tan bonito que tenían el primer día?

En esta guía te explicamos paso a paso cómo cuidar tus alpargatas para que aguanten toda la temporada y lleguen al año siguiente como nuevas.

Cómo lavar alpargatas sin deformarlas

El mayor enemigo de las alpargatas no es la suciedad: es el exceso de agua y el calor. El yute, el esparto o el tejido de lona que componen este tipo de calzado tienden a encoger, ablandarse o perder su estructura cuando se empapan sin control.

Antes de meter las manos en el agua, conviene tener claro qué materiales lleva tu par: la suela (normalmente yute trenzado o goma), el tejido superior (lona, tela, piel o ante) y el forro interior. Cada uno reacciona de forma diferente al lavado. Como norma general: agua templada, jabón suave y nunca sumergir más de lo necesario. 

Si tus alpargatas son de alta calidad y materiales naturales, extrema el cuidado: cuanto mejor es el material, más agradece un lavado delicado.

Lavado manual paso a paso

El lavado a mano es siempre la opción más segura y la que mejor conserva la forma y el color. Estos son los pasos:

Lo que necesitas: un cepillo de cerdas suaves, jabón neutro o de glicerina, agua templada y una esponja.

Paso 1 – Elimina el polvo y la suciedad seca. Antes de aplicar agua, sacude las alpargatas con suavidad y usa el cepillo en seco para retirar la tierra o arena. Presta especial atención a la suela y a las zonas de la punta.

Paso 2 – Prepara la solución de limpieza. Mezcla unas gotas de jabón neutro con agua templada. No uses lejía, productos abrasivos ni suavizante, ya que pueden deteriorar las fibras.

Paso 3 – Limpia la parte superior. Impregna la esponja o el cepillo con la mezcla y frota suavemente el tejido con movimientos circulares. Si hay manchas puntuales, incide más en esa zona sin empapar el resto.

Paso 4 – Atiende la suela de yute. Frota la suela con cuidado usando el cepillo húmedo, sin saturarla de agua. El yute mojado en exceso puede debilitarse o despegarse con el tiempo.

Paso 5 – Aclara con paño húmedo. No enjuagues bajo el grifo. En su lugar, usa un paño limpio humedecido para repasar toda la superficie y retirar el jabón. Repite hasta que no queden restos.

Paso 6 – Seca correctamente. Rellena el interior con papel de periódico o una toalla enrollada para mantener la forma, y deja secar a temperatura ambiente en un lugar ventilado. Más detalle en la sección de secado.

¿Se pueden lavar en lavadora?

La respuesta corta es: mejor no, y si lo haces, con muchas precauciones.

La lavadora ejerce movimientos bruscos que pueden deformar la suela, aflojar el pegamento o deshilachar el tejido. El ciclo de centrifugado es especialmente agresivo para el yute.

Dicho esto, algunas alpargatas de lona o tela sin suela de esparto resisten un lavado en frío con estas condiciones:

  • Programa de lavado delicado o a mano.
  • Temperatura máxima 30 °C.
  • Sin centrifugado.
  • Introduce las alpargatas dentro de una bolsa de lavado para reducir el golpeteo.
  • Nunca junto a ropa oscura que pueda teñirlas.

Si tus alpargatas tienen suela de yute natural, esparto o cáñamo trenzado, descarta la lavadora por completo: el daño es prácticamente irreversible.

Cómo secarlas sin que encojan

El secado es tan importante como el lavado. Estos son los errores más frecuentes y cómo evitarlos:

No uses el secador ni el radiador. El calor directo encoge las fibras naturales y puede agrietar el tejido. También puede fundir o deformar la suela si lleva adhesivos.

No las dejes al sol directamente. Los rayos UV intensos decoloran el tejido y resecan el yute. Sécalas a la sombra, en un lugar con buena circulación de aire.

Rellena el interior para mantener la forma. Papel de periódico arrugado es lo más clásico y efectivo: absorbe la humedad interior mientras sostiene la estructura. Cambia el papel cada pocas horas si están muy mojadas.

Déjalas en posición vertical o ligeramente inclinadas, nunca boca abajo aplastando la suela mientras aún está húmeda.

El secado natural suele llevar entre 12 y 24 horas según la humedad ambiental. No las uses antes de que estén completamente secas.

Cuidados del tejido

Dependiendo del material de la parte superior, los cuidados varían:

Lona o tela: es el más agradecido. Tolera bien el cepillado en húmedo y los jabones neutros. Puedes aplicar un spray protector de tela una vez al año para repeler manchas y humedad.

Piel o cuero: no la mojes en exceso. Usa productos específicos para cuero, como leche hidratante o crema incolora, y evita el contacto directo con el agua salada sin limpiar después.

Ante o nubuck: extremadamente delicado. Usa solo cepillo de ante en seco y borrador específico para manchas. Si se moja, no frotes: deja secar y luego cepilla.

Yute y esparto: requieren el mínimo contacto con el agua posible. Después de cada uso en ambientes húmedos, sécalas bien antes de guardarlas. Aplica ocasionalmente cera de abeja o parafina sobre el yute para protegerlo de la humedad.

Qué hacer si encogen

Si después de un lavado accidental o demasiado húmedo notas que las alpargatas han encogido, hay margen para recuperarlas siempre que actúes rápido:

Mientras aún están húmedas, vuelve a ponértelas durante 10-15 minutos o rellena el interior con firmeza con papel o toallas para forzar la forma original. El tejido y las fibras son más maleables cuando están mojados.

Si ya están secas y han encogido, humedece ligeramente el tejido con un paño húmedo (sin empapar) e intenta el proceso anterior. También puedes usar un ensanchador de calzado o llevarlas a un zapatero para que las estiren con vapor.

Para la suela de yute que se haya ablandado o deformado, no hay una solución perfecta en casa. Si la suela se ha despegado, un adhesivo específico para calzado puede remediar el problema antes de que vaya a más.

La prevención siempre es más eficaz que la reparación. Elige alpargatas bien construidas desde el principio — como las que encontrarás en la tienda de Baerchi — porque la calidad del yute y del tejido superior determina directamente cuánto aguantan el uso y los lavados.

Cómo mantener el color

El color es uno de los primeros afectados por el lavado descuidado. Estos hábitos ayudan a mantenerlo temporada tras temporada:

Lava siempre con agua fría o templada, nunca caliente. El calor es el principal responsable de la decoloración y el desvanecimiento de los tintes.

Usa detergente sin blanqueadores ópticos. Muchos jabones de lavadora contienen agentes que iluminan la ropa blanca pero apagan los colores. Opta por jabón neutro o detergente específico para ropa de color.

Protege antes del primer uso. Aplica un spray impermeabilizante específico para tejidos sobre las alpargatas nuevas antes de estrenarlas. Crea una barrera invisible frente a la suciedad y la humedad que, además, protege el color.

No las expongas al sol prolongado. Igual que ocurre con la ropa, la radiación UV destiñe el tejido con el tiempo. Cuando no las uses, guárdalas en una caja o bolsa de tela, lejos de la luz directa.

Si tienes alpargatas blancas, evita el cloro a toda costa. Una mezcla de agua con un poco de bicarbonato de sodio aplicada con cepillo suave es mucho más segura para limpiar sin amarillear.

Con estos cuidados, tus alpargatas durarán muchos veranos. Y si este año ha llegado el momento de renovar el par, echa un vistazo a la colección de la tienda online de Baerchi: calzado fabricado en España desde 1972, con los materiales y el acabado que marcan la diferencia desde el primer uso.